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La internacionalización es el futuro en un mundo globalizado.

La decisión de internacionalización debe ser tomada para no acabar comidos por nuestra competencia. Ya somos globales y la exportación y la importación de mercancías es algo cada vez más usual y que debemos dominar

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el término globalización se define como: “Tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales.” Este fenómeno de la globalización afecta hoy en día a todas las empresas y consumidores del mundo y hace que actos en algunas economías repercutan en otras muy lejanas. Es más, ya no sólo afecta a aspectos económicos, sino a aspectos sociales, culturales y artísticos en el día a día de muchas personas.

Dentro de ese traspaso de fronteras podemos definir la decisión de internacionalización como el establecimiento de un departamento o parte de una empresa en un país distinto al de su origen, concepto que puede parecer muy general, pero que podemos concretar en un fenómeno que cada vez se ha ido desarrollando más, que es el de la deslocalización.

La Real Academia Española define la deslocalización como la acción de trasladar una producción industrial de una región a otra o de un país a otro, normalmente buscando menores costes empresariales. En los siguientes párrafos se intentará desarrollar más este concepto así como explicar su repercusión en las economías internacionales.

Los países van evolucionando diariamente con lentitud pero si hiciéramos un análisis de los últimos 70 años observaríamos cómo los sistemas económicos de la mayoría de países del planeta han cambiado.

El ciudadano o consumidor ha evolucionado a su vez y cuando antes se afanaba en la búsqueda de productos y servicios de excelente calidad con una larga vida útil, ahora se centra en maximizar la satisfacción de sus necesidades que pasa por adquirir el mayor número posible de productos y servicios con un precio bajo y una calidad simplemente aceptable.

Se puede decir que el consumidor actual tiende hacia la cultura de “comprar-tirar-comprar” en lugar de la tradicional “comprar-reparar”. Encontramos un ejemplo claro en los consumidores de Estados Unidos.

Los fabricantes y proveedores de servicios han observado este cambio y se han visto obligados a modificar su estructura productiva en esta nueva dirección. Así pues, si uno de los nuevos objetivos es el de reducir el precio del producto, a los empresarios no les ha quedado más remedio que buscar lugares donde se dieran las siguientes circunstancias:

  • mano de obra más barata.
  • calidad del producto aceptable.
  • facilidades logísticas.

En ese mismo momento nació el conocido fenómeno de deslocalización de la producción. Esta nueva estrategia de producción no solo beneficiaba al consumidor final sino que también a los empresarios que obtienen mayores beneficios.

Unos de los primeros empresarios que optaron por esta opción fueron los estadounidenses, los cuales comenzaron a trasladar parte de sus fábricas a países cercanos como México y lejanos como Francia, Alemania o Reino Unido.

El voraz apetito de los consumidores y la búsqueda continua de mayores beneficios de las empresas hizo que se buscaran nuevos países con mano de obra aún más barata pero que fabricaran con una calidad aceptable. Salieron a escena países como España y Portugal, que recibieron una ingente cantidad de inversión de empresas extranjeras durante los años 80 y 90.

Es necesario recalcar que esta espiral es de doble filo, pues países como España, que fueron bendecidos por la deslocalización, ahora se ven desplazados por países que ofrecen mejores condiciones a estas empresas deslocalizadoras.

Las siguientes economías en beneficiarse de este huracán de producción, empleo y riqueza han sido las de países del este de Europa y los asiáticos liderados por China y, más recientemente, por la India; el primero especializado en los productos y el segundo en los servicios.

Sin embargo, poco a poco se ha ido viendo que en China mejoran las condiciones laborales; por ejemplo, ya hay muchas empresas que trabajan sólo 6 días en lugar de 7 semanales, las jornadas de trabajo comienzan a no ser maratonianas, los salarios crecen exponencialmente, pronto se crearán centrales sindicales de trabajadores, etc. Por lo tanto, la siguiente pregunta que cabe plantearse es ¿qué país o países serán los verdugos de China (Asia)? y ¿cuándo?

En cuanto al horizonte temporal, es difícil aventurarse pero la nueva zona hacia donde se desplazará la fabricación mundial, todo apunta que será ÁFRICA. Con seguridad, en alguno de los países en que está presente OFTEX.

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Matias Gonzalez
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